JORGE MANRIQUE
Con el milagro de la vida, la paloma
vistió tu alma de un cuerpo,
el ímpetu desenfrenado a destiempo
en un sin fin de venidas y idas
se apartó del vuelo de la paloma,
volcó la rueda del tiempo
dolido en la batalla final,
donde agotaste
-la paloma quedó muda-
el ultimo renglón de tu vida.
Camino de las Nava
en una cruel emboscada,
entre viñas y otras matas,
cuando la noche tendía su manto,
la paloma no supo nada
hasta la noche bien entrada,
herido el general de una lanzada.
La vida en el castillo; Garci Muñoz
quedo quieta. Tres años después
Don Jorge capitán o general
al igual que Don Rodrigo,
entregó su alma a la paloma,
detrás quedaron sus hazañas,
dentro de su armadura
las coplas a su augusto padre.
La paloma hacia su nido
entretenida en el campanario
donde Manrique decía adiós a la
vida,
en la villa de Sata María del campo.
Abrió sus alas la paloma,
la llenó de copla y poesía,
recogió el alma dormida
habida de celos, contempló
como se pasa la vida
como se viene la muerte tan callando.
Palma de Mallorca Julio 2014
A. Garrido Sama
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