LA TARTA DE FELIPE
Nací pegado a esta
tierra
en duros tiempos de
ración,
agotados los sentidos
de una guerra sin razón.
Días tras días
creciendo,
llenando los pasos de
ilusión,
cogido de las manos vamos
al colegio, mi hermano y
yo.
Cuando amanece una tarde
ya éramos, un algo más
mayor,
nació una luz de
esperanza
nos dijo, venid conmigo
un atisbo, la tenaza se
aflojó.
Como olvidar el recuerdo,
de ojos que nos mimaron,
hechos a la sombra de los
días
que una mala hora los
apago.
Cuánta ilusión
derramada
al canto del embaucador,
nos lo puso tan bonito,
en él pusimos todos el
corazón.
Era
la tarta de diez pisos
la que pusiste, delante de
todos
la
repartiste a tú gusto y modo
creo que fueron solo dos.
Ahora después de tan
corta primavera,
nos dejas este duro y
largo invierno
sin agua, ni sal, con
poca luz,
el dulce que nos
enseñaste,
los ocho pisos restantes.
Felipe esos, solo te los
come tú.
Has ganado todas las
batallas
nosotros hemos perdido en
tu guerra.
A, Garrido Sama.
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