LA NIÑA QUISO SER POETA
La niña
soñaba con ser poeta,
con ser paloma de la poesía,
su mirada inquieta
hacer dulce la vida hacía,
para poder escribir
cada tarde sentada
en su silla de ruedas.
Su paloma vivía de la esperanza
de un día poder volar,
subir hasta lo más elevado
donde anida el pensamiento,
el que sin alas sabe volar alto,
muy alto sí, hasta el cielo,
donde anidan las palomas,
que como los ángeles
también tienen alas.
Vuela la ilusión
devorando las medidas
de los pocos y los muchos años,
lo hace como el pensamiento,
por mucho que vuele no hace daño,
así pasan las primaveras
así pasa el otoño, extraño.
Corrían las palomas
moviendo sus alas blancas
más limpias que el Sol,
como se clava en la memoria
así se sonríe su abuelo.
Ya convertido en paloma
surcando con el pensamiento
todos los espacios soñados,
para hacer más dulce su vuelo.
A. Garrido Sama
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